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Diario de T

Vivencias de un marciano

Instrucciones para andar en bicicleta

28/07/2006

Resueltas las necesidades más perentorias y, manteniendo siempre la discreción que me caracteriza, decidí publicar en la sección de Clasificados de un periódico de ámbito provincial el siguiente mensaje de socorro:
"T, recientemente llegado a la Tierra, pide ayuda a los indígenas de este punto del universo para adaptarse. A tal fin les agradecería le hicieran llegar a la mayor brevedad posible manuales de instrucciones. Cita a continuación los más urgentes:
-Instrucciones para besar
-Instrucciones y motivos para sonreír
-Instrucciones para andar en bicicleta
-Instrucciones para subir escaleras (vive en un ático sin ascensor)
Se ruega le expliquen clara y pormenorizadamente cada uno de estos procesos o cualquier otro que juzgaran conveniente. Dado que es inmortal les quedará eternamente agradecido."
El anuncio apareció publicado en VARIOS, entre la tentadora oferta de un tarotista que aseguraba ver el futuro en los posos del café y la pormenorizada descripción de una máquina de tricotar, seminueva, de precio francamente interesante.
Una semana más tarde recibí, vía telefónica, la primera y única respuesta. En ella, una atenta señorita –Teresa Zaballa Briones- se ofrecía a detallarme in situ “los pasos de un beso como Dios manda”.
Tere demostró en aquellas sesiones la paciencia y el celo infinitos que sólo se reserva a los alumnos que, como yo, ponen mayor voluntad que acierto. El caso es que aquella constancia de institutriz dio sus frutos y acabamos besándonos mientras subíamos sonrientes las escaleras y bajando las escaleras en bicicleta mientras nos besábamos. En fin, unos virtuosos de la disciplina del ósculo.
Aquello, inevitablemente, acabó degenerando en una relación estable que no tardamos en oficializar contrayendo matrimonio. Desde el principio me resultó significativo que los terrícolas utilizaran ese verbo -“contraer”-, más propio de enfermedades o dolencias –contrajo la malaria, había contraído el cólera- para referirse a aquel evento que por su boato y solemnidad parecía augurar algo, al menos, más halagüeño. Sí, enseguida me dije, “¡T, lagarto, lagarto...!” que es la sentencia más apropiada, según el diccionario de María Moliner, para mostrar sospecha, suspicacia o recelo.

http://portugalete.hiritarrok.net/T/2006/07/28/instrucciones-para-andar-en-bicicleta/
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Elija su destino

17/07/2006

La máquina lo pedía sin ambages; casi me lo exigía. No, no era un "¿Te gusta conducir?" del que puedes salir del paso sin despeinarte; un "¿Te falta Tefal?" que puedas ignorar yendo al baño.

Se acercaba tal vez a ese "¿a qué huelen las nubes?" que me torturaba durante horas y me hacía mirar al cielo o al "¿y tú de quién eres?" de una empresa de refrescos que me pedía una apuesta inequívoca por un sabor determinado.

No; allí estaba fijo en su pantalla, en su ojo de cíclope. Aquel trasto no se iba a rendir hasta que le contestara. "Elija su destino", persistía, como condición sine qua non para seguir adelante y añadía –no sé si movido por la cortesía o por la impaciencia- "por favor".

Suelo comprar el billete en una ventanilla convencional, atendida por una humana muy amable que no hace preguntas tan profundas; como mucho esboza un "buenas tardes" o "menudo tiempecito". Hoy estaba cerrada y esa frase me ha estropeado el viaje.

A Dios gracias la máquina había desplegado un abanico con algunas sugerencias. Cerré los ojos –el destino, pensé, debe ser ciego- y sin otra ayuda que el tacto pulsé en la pantalla sobre una de las posibilidades. Recogí el billete con la angustia del que escucha un veredicto, el fallo de un jurado inapelable.

Viajé hasta aquella estación de cercanías. Al apearme, una desconocida se acercó y me dio un beso neutro en los labios.

El niño que la acompañaba -tiene mis mismos ojos- me llamó papá.

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Aterrizaje

29/06/2006

Vigésima luna de la cuarta egíada
29 de Junio de 2006





Antes de que el Consejo tome una decisión definitiva juzgo necesario ponerle en antecedentes sobre este punto de la Vía Láctea:
Por su situación y tipo de atmósfera es un mundo ideal para el establecimiento de una nueva colonia: como el resto de esferas del sistema solar está sujeto a una órbita estable y por su proximidad a la Estrella sus oscilaciones termométricas son mínimas.
La fortuna o el azar quiso que fuera a parar al Viejo Continente, más exactamente a un punto conocido en la cartografía terráquea como Euskal Herria. A fin de pasar desapercibido, y ante la sorprendida mirada de algunos peatones, adopté forma humana: son rudimentarios metabolismos multicelulares de fácil imitación ya que en un tanto por ciento muy elevado están constituidos por agua, conservantes, y sólo en el caso de los individuos más locuaces, alcohol.
En ese momento y, llevado evidentemente por el desconocimiento, no tuve en cuenta que los habitantes del Planeta Azul se dividen, amén de por colores, tamaños y pasiones futbolísticas, en dos grandes -y a menudo inconciliables- grupos:
A. Mujeres
B. Hombres

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Ascensor

27/06/2006

En la Tierra hay sitios increíbles. Probablemente el ascensor sea uno de los más insólitos: un espacio hermético, reducido, que debía abocar a la confidencia y en el que paradójicamente los humanos hablan del tiempo.
Hoy mismo en el elevador he escuchado dos partes meteorológicos. El vecino del cuarto, Don Cosme, aseguraba con una vehemencia irrebatible que este tonto sirimiri que nos acompaña cesará –ya lo verá usted, joven- a partir del lunes. La vecina del tercero augura además una drástica bajada de temperaturas.
No. No entiendo ese empeño por hurgar en los cambios atmosféricos. He probado en otros bloques de viviendas y en todos se producen las mismas tertulias isobáricas. En el número 42 he subido hasta el ático con una mujer tan silenciosa como atractiva que se miraba tercamente las puntas de los zapatos.
Estoy perdido… -me he escuchado decir resumiendo mi angustia.
Ella ha levantado los ojos y me ha mirado de pies a cabeza con una ternura inesperada.
Con este tiempecito no se puede salir a la calle sin paraguas –me ha reconvenido maternalmente ella mostrándome el suyo.

Era estampado; con mango de madera.

http://portugalete.hiritarrok.net/T/2006/06/27/ascensor/
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